
¿Por qué las fábricas de semiconductores abandonan los hornos convencionales en favor del secado por infrarrojos?
Si has pasado algo de tiempo en una fábrica de semiconductores últimamente, seguramente te habrás dado cuenta de algo: esos grandes y voluminosos hornos convencionales están desapareciendo poco a poco. La gente prefiere utilizar el secado por infrarrojos. ¿Por qué? Porque calentar toda una habitación solo para secar un pequeño trozo de silicio es una pérdida de energía. Los rayos infrarrojos actúan directamente sobre el sustrato. Por eso, hoy en día, las especificaciones relacionadas con la sostenibilidad o la ausencia de plomo siempre apuntan hacia el uso de tecnología de infrarrojos.
La física detrás de esto es bastante simple.
Imagina un horno convencional: se calienta el aire, que a su vez calienta las paredes, y finalmente el componente que se está tratando. Se necesitan ventiladores potentes para mantener el flujo de aire, y se pierde mucha energía a través de las paredes. Los rayos infrarrojos son diferentes: utilizan radiación electromagnética, que actúa directamente sobre el fotorevestimiento o el adhesivo. Es rápido… muy rápido. Además, si se utilizan rayos infrarrojos de onda corta, estos penetran más profundamente en el material. Eso significa que se pueden secar capas más gruesas sin dañar la superficie.
Mantener todo limpio (y libre de plomo)
Trabajar con soldaduras y polímeros libres de plomo no es fácil. Si se supera ligeramente la temperatura adecuada, se pueden formar defectos en los componentes. Ahí es donde entran en juego los controladores PID de circuito cerrado. Estos dispositivos permiten mantener la temperatura estable. Además, es una forma más limpia de trabajar: sin sustancias químicas, sin elementos que generen ozono y sin combustión. Es simplemente electricidad convertida en fotones. Muy simple.
Las desventajas
No basta con reemplazar el horno convencional por un sistema de infrarrojos para que funcione perfectamente. La densidad de calor es mucho mayor. Si la configuración no es precisa, se pueden generar puntos calientes que dañen los componentes. Hay que tener mucho cuidado con las distancias focales y utilizar protectores reflectantes para evitar dañar el propio equipo.
Un último consejo: verifica el consumo de energía. Al pasar a usar tecnología de infrarrojos, generalmente se reduce el gasto energético entre un 30% y un 50%, lo cual es genial. Pero recuerda que los paneles eléctricos deben ser capaces de soportar los picos de energía cuando las lámparas se encienden por primera vez.