
Mantener los vestuarios calientes sin problemas
Seamos honestos: los vestuarios en los gimnasios o centros de ocio son verdaderos infiernos para cuanto respecta a la calefacción. Hay vapor por todas partes, la gente derrama agua, y hay personas que tienen frío y quieren sentir calor de inmediato.
Por eso recurrimos a calentadores de ondas infrarrojas de clase IP65. La mayoría de los calentadores intentan calentar el aire, lo cual es una pérdida de tiempo en una habitación donde hay corrientes de aire. Las ondas infrarrojas son diferentes: transmiten el calor directamente hacia la persona, sin pasar por intermediarios.
Calor que realmente llega hasta ti
Así funciona: un filamento de tungsteno se calienta y emite ondas electromagnéticas. Estos calentadores están diseñados para encenderse al instante. No hay tiempo de espera molesto; no hay ruido ni necesidad de esperar diez minutos a que los calentadores se enciendan. Basta con presionar el interruptor, y el calor llegará de inmediato. Es como la diferencia entre esperar a que una habitación se caliente y sentir ese calor en la piel en el momento en que sales de la ducha.
Manejar la humedad
El agua y la electricidad son una combinación peligrosa. Para mantener todo seguro, envolvemos todo en una carcasa de clase IP65. En otras palabras, es a prueba de polvo y puede resistir chorros de agua desde cualquier dirección sin problemas. También utilizamos vidrio templado y aleaciones que no se oxidan. Si se usan materiales baratos en un vestuario, todo se deteriorará en apenas un año.
Un consejo técnico: revisa el cableado. Estas lámparas consumen mucha energía. Si vas a instalarlas en una área grande, asegúrate de que tus disyuntores puedan soportar ese aumento repentino de potencia cuando se activen.
Elegir la ubicación adecuada
Estos calentadores son muy potentes. Pero como el calor es intenso, debes tener cuidado con su ubicación. Si los instalas demasiado cerca del suelo, la persona que esté debajo de ellos se sentirá como si estuviera bajo una lámpara de calor. Es incómodo. Por lo general, calculamos una altura específica para que el calor se distribuya de manera uniforme y sea más cómodo.
Un truco profesional: conéctalos a un temporizador o sensor de movimiento. No tiene sentido quemar los filamentos a las 3 de la mañana, cuando el edificio está vacío.