
Controlar la temperatura en la fabricación de biosensores
Al crear biosensores, se trata de equilibrar cuidadosamente factores relacionados con la temperatura. Si hace demasiado frío, las proteínas no se unirán y el sustrato no se adherirá bien. ¿Demasiado calor? En ese caso, los reactivos biológicos se destruirán. Se necesita una temperatura muy específica, y esa temperatura debe ser exacta.
Por eso utilizamos lámparas de infrarrojos. En las fábricas modernas, estas lámparas son esenciales para el curado y secado de los materiales.
El secreto del calor por infrarrojos
Utilizamos lámparas con alta densidad de potencia, ya que nadie quiere esperar a que termine un ciclo de proceso. Pero el verdadero secreto está en la longitud de onda. Al utilizar luz infrarroja de onda corta, podemos transmitir energía directamente a las capas bioactivas, sin dañar el sustrato base. Todo esto ocurre en cuestión de segundos. Esa rapidez evita que los materiales sensibles se dañen.
Dejen de adivinar, comiencen a medir
Los temporizadores manuales son un desastre. No se puede operar una fábrica inteligente basándose solo en suposiciones. En lugar de eso, conectamos estas lámparas a controladores PID y pirómetros en tiempo real. De este modo, todos los datos de temperatura se envían directamente al sistema de gestión. Ahora, se sabe con precisión qué dosis térmica recibe cada wafer o chip.
Además, si una lámpara empieza a parpadear o a quemarse, el sistema lo indica de inmediato. Ya no hay necesidad de preguntarse por qué todo un lote resultó defectuoso.
Lo que la gente olvida
Lo importante es que los sistemas de infrarrojos de alta potencia generan una enorme cantidad de calor. No basta con conectarlos y esperar lo mejor. Si los sistemas de climatización o refrigeración no son adecuados, se producirá un aumento en la temperatura ambiental, lo cual afectará negativamente la precisión de la zona activa del sensor. Esto representa un gran problema para el control de calidad.
Hemos diseñado estos sistemas para que se puedan instalar en el lugar donde antes estaban los hornos antiguos. Ocupan menos espacio, arrancan mucho más rápido, y los datos que proporcionan facilitan enormemente las auditorías.