
Dejen de arrancar los calentadores de baño
Seamos realistas: los calentadores infrarrojos son geniales… hasta que ya no lo son. Esos tubos de cuarzo y halógeno se dañan con facilidad, ya que funcionan a temperaturas extremadamente altas. Con el tiempo, generalmente después de unos cinco años, dejan de funcionar. Se queman o dejan de emitir ese calor agradable que tanto nos gusta.
Lo peor es que, en la mayoría de los calentadores, reemplazar un tubo dañado es una verdadera pesadilla. Uno tiene que desmontar todo el dispositivo para poder acceder a esa pequeña pieza.
Nos pareció ridículo. Por eso cambiamos la forma en que está diseñado el calentador.
El método “casete”
En lugar de colocar el elemento calefactor muy adentro del chasis, donde no se puede acceder a él, colocamos los tubos en cassetes independientes. Piénselo como un cajón: cuando un tubo se daña, no hay necesidad de desmontar todo el dispositivo. Solo basta con sacar el módulo, reemplazar el elemento y volver a colocarlo en su lugar. Así de simple. Ya no hay necesidad de pasar las tardes del sábado luchando con un destornillador y un dispositivo muy pesado.
El compromiso necesario
Ahora, aquí está el detalle importante: al pasar de conexiones tradicionales a conectores modulares, puede haber algo de resistencia eléctrica en las conexiones. En otras palabras, la conexión no es tan directa.
Para solucionar esto, utilizamos terminales reforzados y resistentes a altas temperaturas. Esto evita que el metal se dañe. Funciona bien, pero hay un detalle importante: hay que asegurarse de que esos terminales estén bien fijados. Si están sueltos, pueden recalentarse en el punto de conexión. Basta con presionarlos hasta que se escuche un clic; así estará listo.
Cómo arreglarlo realmente
Si su calentador deja de funcionar, esto es lo que debe hacer:
Primero, apague el aparato. Deje que se enfríe. Créame, estos dispositivos siguen calientes durante mucho tiempo. Luego, abra el clip de sujeción, saque el cassette del marco y reemplace el tubo. Vuelva a colocarlo en su lugar, ciérrelo y listo.
Solo tomará unos minutos. No horas.
No necesita comprar un sistema completo solo porque una parte ya no funciona. Además, como no tiene que dañar la pared, no tendrá que preocuparse por rayar las baldosas o romper algo más en el baño mientras lo arregla.